Viaje al fin del mundo y a Buenos Aires


Todavía recuerdo la cara de sorpresa y de alegría el día que le dije a mi padre que vería el Perito Moreno y que estaría en Buenos Aires. Si hubiera podido me lo habría llevado, iba a cumplir un sueños suyo desde hace mucho tiempo. Pero espero poder llevarlo algún día para hacerlo realidad y además ver las Cataratas de Iguazú.

Este viaje fue un regalo incentivo que le hicieron a Álvaro en su trabajo, y cuando me lo dijo no me lo pude creer hasta que llegó el día que nos encontramos con el resto de sus compañeros en el Aeropuerto.

El viaje desde el aeropuerto de Madrid hasta el aeropuerto internacional de Buenos Aires duró más de 12 horas.

Aerolíneas Argentinas

Al llegar de madrugada mientras nos trasladaban pudimos ver como se despertaba Buenos Aires y el Río de la Plata.  Finalmente, llegamos al aeropuerto nacional Aeroparque con destino el Calafate.

Al llegar al Aeropuerto del Calafate nos recogió el que sería nuestro guía durante los días que estuvimos allí que se llamaba Pablo y con el que todos quedamos encantados por cómo nos explicó todo.

Nos alojamos en el Hotel Los Álamos. El Calafate está ubicado a orillas del Lago Argentino (donde hicimos un alto antes de alojarnos) que es un espejo de agua verdosa con una extensión de 1600 km2.

El primer día dimos una vuelta por El Calafate, degustamos los platos típicos argentinos y empezamos a coger kilos. Probamos el choripan con salsa chimichurri, empanadas, asado… y dormimos felices.

El segundo día, el más esperado, fuimos a ver el Glaciar Perito Moreno que es el más importante de los 13 glaciares patagónicos en el Parque Nacional Los Glaciares y conocido en el mundo por la increíble forma en la que se rompen sus hielos, también  por su continuo avance cortando el paso de las aguas entre el Canal de los Témpanos y el Brazo Rico.

El Glaciar Moreno no fué avistado hasta 1879 por el capitán Inglés de la Armada Chilena Juan Tomás Rogers. Pero hasta 1899 no se dio el nombre definitivo.  El nombre del glaciar se debe a Francisco Pascasio Moreno que fue un científico, naturalista, conservacionista, político, botánico, explorador y geógrafo de la Generación del Ochenta de la Argentina.

A primera hora de la mañana iniciamos un minitreking por el Glaciar. La excursión se inició en el puerto Bajo de las Sombras aproximadamente a 6 km. antes del Mirador del glaciar, donde se embarca para cruzar el Lago Rico, llegando a la costa sudoeste después de aproximadamente 20 minutos de navegación frente a la pared sur del glaciar Perito Moreno. Desembarcamos e iniciamos una caminata por la orilla del lago de aproximadamente 20 minutos hasta el glaciar. Al llegar al borde del hielo los guías nos colocaron los crampones y nos dieron instrucciones sobre la forma en que debíamos desplazarnos sobre el hielo.

Comimos en la misma zona con unas vistas impresionantes, mientras las tenía delante decidí que sería mi nuevo fondo de salvapantallas en el ordenador.

Al terminar de comer, fuimos a las pasarelas para observar cómo los glaciares se derrumbaban, recuerdo que podríamos haber estado horas y horas escuchando aquel espectacular sonido que los bloques de hielo hacían al caer, bloques tan grandes como un autobús de línea, fue impresionante.

Después de un duro día lleno de emociones nos volvimos al hotel a descansar, cenar salmón y dar una vuelta por el pueblo.

El tercer día desayunamos en el hotel y nos fuimos a una excursión en barco por los glaciares.

Embarcamos en Puerto de Punta Bandera. Pasamos por la Punta Avellaneda y la Boca del Diablo, el paso más estrecho del lago, con un ancho de aproximadamente 800 metros. Tras dos horas de navegación, vimos una sucesión de témpanos de variadas formas que predecían la cercanía del glaciar Upsala. Nos detuvimos frente a la barrera de témpanos que momentáneamente impide el ingreso al Canal Upsala para sacar miles de fotos del lugar con el que estábamos todos maravillados. También intentamos adivinar las formas de los glaciares que veíamos en el agua como cuando de pequeño te tirabas horas mirando el cielo mirando las nubes.

Continuamos surcando el lago Argentino rumbo sur, y tomamos el Canal Spegazzini para llegar al glaciar del mismo nombre. La navegación nos permitió un acercamiento impactante a este glaciar que cuenta con paredes frontales de entre 80 y 135 metros sobre el nivel del lago. Jamás se me olvidará este lugar de la mente tan impresionante.

Al volver nos dieron un par de horas para poder dar una última vuelta por el Calafate y me compré un diccionario de argentino para gringos que me hizo mucha gracia con el que aprendí muchas palabrejas como locachi (locatis como diríamos en España), malco (mal cogido), ¡chiche bombón! (¡qué genial!), chirimbolo (que por intuición te lo imaginas) y mil más.

Volvimos al Aeropuerto como mucha pena por dejar un sitio tan bonito pero a la vez contentos porque íbamos rumbo a Buenos Aires, la ciudad más europea de Latinoamérica, a donde llegamos por la noche para cenar y alojarnos en el Hotel Casa Sur situado en el barrio de Palermo. El Hotel era muy bonito y además tenía un restaurante, donde cenamos, con comida italiana y argentina que estaba buenísima. Salimos un rato para ver que se cocía por el barrio de Palermo. Las calles estaban llenas de gente joven y los locales tenían mucho encanto. Terminamos en uno de cuyo nombre no recuerdo ahora muy bien y en el que decidimos los 10 que fuimos cada uno tomar un coctel diferente para hacer luego cata. No os recomiendo uno que se llama Martínez, a no ser que tengas un estómago de hierro, nos dejó a todos fulminados con un sorbo.

El barrio de Palermo es el más grande de Buenos Aires. Debido a su tamaño se divide en varias zonas como Palermo Chico, Palermo Hollywood, Palermo Soho, Palermo Viejo o Palermo Freud. Palermo Viejo es la zona más antigua del barrio, se puede decir el más bohemio donde hay muchas casas bajas de una o dos plantas, mucho arte urbano y muchas cafeterías y bares alternativos. Por otro lado, Palermo Hollywood es el barrio en el que se ubican las grandes productoras de cine y televisión, y agencias de publicidad. También es una de las zonas de pubs y discotecas.

El cuarto día nos llevaron en primer lugar en bus, pasando por la casa de Eva Perón y por el monumento de los Españoles. Las calles tenían edificios majestuosos, las avenidas eran enormes y tenían doble dirección según el horario para facilitar el tráfico en horas puntas. Bajamos en el barrio de Recoleta para ver el Cementerio de la Recoleta dónde está la tumba de “Evita”. Este cementerio está ubicado al lado de la histórica iglesia del Pilar, fue el primero de la ciudad y data de 1822. Este cementerio es uno de los más famoso del mundo por el cuidado y el detalle que guarda. Al ser domingo en la misma plaza había un mercadillo.

Nos llevaron al barrio de San Telmo donde están los muñecos de Mafalda, también había otro mercadillo por ser Domingo. De pequeña veía todo lo que podía los dibujos de Mafalda y el personaje de Felipe me tenía enamorada, Jaimito me recordaba a uno de mi clase en el cole que era muy bruto, Manolita era igual que otra de mi clase, vamos, que me calaron de pequeña mucho. Hasta pensaba que no me gustaba la sopa, pero crecí y me encanta. Tengo un libro enorme con todos los comics de Quino de Mafalda que lo he leído un montón de veces. Que me hizo mucha ilusión ir a este barrio y hacerme una foto con Mafalda en resumen, jajajajaja. También compré toneladas de dulce de leche. Como echo de menos el dulce de leche de allí, el de España no tiene nada que ver.

A continuación nos llevaron a la Plaza de Mayo donde vimos la Casa Rosada y nos indicaron el lugar donde trabajaba Eva Perón. También tuvimos la oportunidad de entrar en la Catedral que es impresionante. Desde la misma plaza se ve el Obelisco.

Después nos llevaron al Barrio de La Boca, de neto corte itálico, debido a la gran migración de ese origen a principios de siglo y a su gran actividad portuaria, donde descubrirán el mundialmente famoso pasaje “caminito” y el amado Estadio de Boca. Pero tuvimos la mala suerte de que se puso a llover y tuvimos que subirnos al bus para ir a comer rápido.

A la salida pudimos ver desde el bus, el puerto, el puente de Calatrava, la facultad de derecho, la flor de lis. Una verdadera pena no poder parar para verlos de cerca y sacar fotografías. Y directos a un centro comercial, donde pudimos darnos cuenta que Buenos Aires no era nada barato.

Llegó la noche, tocaba bailar un rato y estando en Argentina no podía ser de otra manera… fuimos a bailar tango con nuestras mejores galas, organizaron una noche de lo más temática en el famoso teatro Tango Porteño. Primero, unas clases de tango, Álvaro me miró a los ojos, yo le miré a él y nos dejamos llevar… mejor o peor… pero nos dejamos llevar, la verdad es que nos reímos mucho. La noche culminó con una cena en el mismo Tango Porteño y un espectáculo de Tango que nos dejó a todos con la boca abierta.

Tango Porteño

Tango Porteño, Buenos Aires

El quinto día tuvimos la mañana libre, queríamos aprovechar para hacer todo eso que no nos había dado tiempo hasta entonces. Por una lado Álvaro y yo teníamos la intención de visitar unas cuantas paredes en el barrio de Palermo, para hacer eso que me gusta tanto, unas fotitos!! También queríamos ver el MALBA, Centro Cultural Recoleta, el Parque de las Ciencias, Facultad de Derecho, y un largo etc. Pero no… no pudimos abarcar tanto, nos levantamos tarde, desayunamos tarde, salimos tarde y solo nos quedaban 3 horas para cumplir todas las expectativas. Al final fuimos dando un paseo con el resto del grupo hasta el Parque de las Ciencias y después intentamos llegar a otro parque que como era lunes estaba cerrado.

Comimos un buen chuletón y asado argentino y nos llevaron…. a otro centro comercial, aunque este era outlet y con polos de La Martina, una gran diferencia, oye, no nos lo podíamos perder. Nuestra última tarde en Buenos Aires en un centro comercial… Y claro, atrévete a salir del perímetro para ver otras cosas porque luego seguro que te pierdes.

Después nos llevaron a la librería Ateneo, una de las más preciosas del mundo entero. Y ahora puedo dar fe de ello. Tuve que comprarme el libro de Rayuela y Siete locos obligatoriamente. Es un micro sueño cumplido comprarme libros de autores argentinos allí. Me habría llevado hasta los cómics de Mafalda pero allí está mucho más caro que en España y la maleta ya la llevaba a reventar.

El Ateneo

Y llegó la vuelta al Aeropuerto, donde el guía para culminar con su fantástica presentación de Buenos Aires nos dijo que en el Aeropuerto habían Duty Frees para comprar carne argentina y más cosas. De dos días que estuvimos en Buenos Aires uno y medio fue en centros comerciales y mercadillos.

Buenos Aires ya se ha convertido para mi en un asunto pendiente por la mala suerte que tuvimos con el guía. Ah! Y volvería para tomar mate, eso me faltó también.

De este viaje hemos sacado muchos amigos, muchas risas, mucho dulce de leche y muchos quilos más. Pero sobre todo una experiencia inolvidable.

 

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Instameet en Club Med Da Balaia


En el momento que Club Med me dijo que si quería ir a un Instameet en Portugal, pasando por Lisboa y terminando en Club Med Da Balaia en el Algarve, y que además de todo eso, volvería a ver a mi queridísima Teresa, no pude resistirme. Las playas del Algarve eran un destino al que quería ir hacía muchísimo tiempo.

El viaje comenzó encontrándome a Nacho Uve y a su hermano Álvaro en el aeropuerto de Madrid Barajas con los que en el mismo momento en que nos conocimos ya hicimos piña como buenos españoles cuando salen de viaje.

Club Med Da Balaia

Tap Portugal

Llegamos al aeropuerto de Lisboa con la aerolínea portuguesa Tap Portugal, donde tuvieron el detalle de ofrecernos el que sería el primer pastel de nata del viaje y digo primer, porque me tomé unos dos o tres pasteles de nata por día. Sí… confieso… echo mucho de menos estos pasteles ¡mucho!

Volviendo al tema. Al llegar al Aeropuerto nos fuimos al hotel a dejar las cosas, comer rápido y a esperar al resto de compañeros del Instameet, nos llevaron a los hangares donde realizan el mantenimiento de los aviones y allí fue donde nos encontramos con Teresa, Gio y Marti, Grabriela, Samanta, Haiyan, Luciano y Chloe.

Después volvimos a Lisboa, nos dieron un par de horas libres antes de cenar. Esas dos horas libres las pasamos en la Fundación Calouste Gulbenkian que tiene unos jardines llenos de bambú y patos que te hacen pensar que estás en Japón.

Después fuimos al Parque Eduardo VII… preciso, no digo más.

Parque Eduardo VII

Al terminar la cena nos llevaron en tuk tuks para ver Lisboa por la noche mientras nos contaban todas las anécdotas de la ciudad. Entre ellas nos explicaron el motivo por el que Lisboa tiene un suelo tan elaborado en colores blancos y su relación con la llegada del Rey en elefante. Nos llevaron a todos los miradores en los que podíamos contemplar una Lisboa mágica. El último mirador al que nos llevaron fue al de la Señora de Monte, que recibe ese nombre por toda la ayuda que prestó como comadrona. Y para finalizar esta bonita velada nos llevaron a tomar unas ginjinha, su famoso licor dulce de guindas, con una onza de chocolate en la Praça do Comércio.

 

Al despertar nos esperaba una mañana llena de sorpresas. Primero nos fuimos a recorrer la ciudad en bus y poder contemplar todos los azulejos y ventanas de Lisboa, me tienen enamorada. Después paramos en Belem donde pudimos ver la Torre de Belem, el Monasterio de los Jerónimos y el Monumento a los Descubrimientos. Ah! Tuvimos la suerte, gracias a Claudia y David, los organizadores del instameet, de comer los famosos y auténticos pasteles de Belem, ya que justo al lado estaba la pastelería donde tienen la fórmula secreta de los pasteles originales… mi nueva perdición.

Nos dio tiempo a visitar la Fundación de Champalimaud, lugar que todo amante de la arquitectura está obligado a visitar.

También pasamos por el Castillo, que he de reconocer que es un lugar que tenía guardado en pinterest hace muuucho tiempo.

Belem

Belem

Comimos en la Praça do Comércio bacalao, y con una sonrisa de oreja a oreja nos llevaron al aeropuerto para viajar a Faro, de nuevo con Tap Portugal.

Ya se acercaba el destino al Paraíso, Club Med Da Balaia. Nada más llegar nos recibieron con unos ricos zumos y nos llevaron a las habitaciones en las que teníamos unos regalitos, más adelante os contaré.

Llegamos el miércoles por la noche, era la fiesta del número 45, como todos los miércoles. Ahora mismo pensarás, ¿de que estoy hablando? Simplemente tiene que ver con el 45 aniversario del hotel. Uno de los regalos que teníamos en la habitación eran las camisetas con el número 45. Nos dirijimos a la cena en la que nos esperaba un buffet libre, ya te puedes imaginar… encontrabas cualquier tipo de manjar. A Teresa y a mi nos ganaron con las ostras y el sushi.

Después de la suculenta cena tocaba ir a la pista de baile y lo dimos todo. Y no voy a contar más.

Al día siguiente nos enseñaron las instalaciones. Pudimos ir a la piscina Zen, que es un lugar ideal para todo instagrammer que se precie, las pistas de mini golf, las camas elásticas, la playa de Maria Luisa… Tenéis que ver la foto que se hicieron Gio y Marti en la zen pool que es una pasada, aquí la veis.

Después de comer nos llevaron a disfrutar del Algarve en jeep donde reímos, cantamos, corrimos por el trigo, acariciamos burros bonicos, olimos todas las flores del campo, bebimos y comimos miel y todo tipo de mermeladas habidas y por haber. La mermelada que a todos nos conquistó fue la de calabaza con almendras… mmmm, que pena que no me llevara tres botes mas.

 

Para finalizar un día volvimos al hotel para cenar en el Restaurante. Esta noche tocada ir arreglados pero informales, nos costó mucho elegir modelito, al final nos apañamos como pudimos. Después fuimos al teatro y a bailar, lo dimos todo.

El cuarto día tuvimos la mañana de descanso y aprovechamos para sacar todas las fotos posibles en el hotel, desayunar pancakes y huevos revueltos como si no hubiera un mañana. Ese mismo día Teresa me hizo una foto que es un regalo, es esta.

Después de comer nos fuimos a jugar al golf. Si señores, al golf, tuvimos una clase en la que nos enseñaron a hacer swings, todos intentamos ser Tiger Woods pero nada. Aunque nos lo pasamos de cine y eso no nos lo quita nadie.

Después de una dura sesión de golf nos dieron un masaje que fué de lo más reconfortante y nos regalaron un aceite y una vela de recuerdo.

Entonces llegó la cena, la última cena, la última noche en Club Med Da Balaia. Nos hicimos una foto de grupo que podéis ver aquí. La noche terminó cantando todas las canciones que nos sabíamos Nacho, Álvaro y yo de flamenco y por parte de los portugueses todas las suyas, pero con la que siempre los recordaré será con “cheira bem… cheira a Lisboa… uma rosa um cravo encravado.. cheira bem, cheira a Lisboa…” Os echaré mucho de menos a todos. Ha sido un viaje inolvidable.

El día siguiente salimos a primera hora de la mañana del hotel para ir al Aeropuerto de Faro que nos dejaría en el Aeropuerto de Lisboa donde Álvaro, Nacho y yo aprovechamos para darnos una vuelta por Lisboa, por supuesto me compré dos pasteles de nata.

Gracias a esta parada pude hacer mi particular álbum de azulejos de Lisboa que pienso enmarcármelo como recuerdo para colgarlo en mi casa con mucho amor.

Lisboa

Después de tener 4 horas para disfrutar de Lisboa nos volvimos al aeropuerto para volver a Madrid con Tap Portugal.

 

Miles de gracias por todo Club Med y Tap Portugal.

Vacaciones en Maldivas con Club Med


El viaje empezó cogiendo el avión desde el aeropuerto de Abu Dhabi con Etihad Airways. El viaje se nos hizo de los más ameno a Lorena y a mí. Ella vió todos los capítulos de Friends y consiguió batir récord con el Tetris. Yo en cambio me puse a ver todos los capítulos de Big Bang Theory, escuché Elliot Smith, Simon&Garfunkel y David Bowie mientras intentaba terminar el libro de La Chica del tren.

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Destino Maldivas

Cuando llegamos al Aeropuerto de Malé a todos nos llegó una oleada de calor, de calor del bueno, del que se sabe que te va a sentar genial. Ya saben al que me refiero.

Malé es la capital de la República de las Maldivas.El nombre Malé viene de la palabra Mahaalay,  que deriva de maha, que significa grande o gran, y aalay, que significa casa.

El aeropuerto está en una isla diferente a la de Malé, está en la isla de Hulhule que solo tiene el aeropuerto. La mayoría de las islas en las Maldivas están ocupadas por hoteles.

Nos llevaron en barco a nuestro destino, a nuestro futuro paraíso durante unos días, a Club Med Finolhu.

Nada más llegar nos recibieron con una calurosa bienvenida, con una bebida para cada uno y presentándose la persona encargada de cada una de nuestras habitaciones. Estaba tan emocionada que ni podía cuadrar la foto.

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Club Med Finolhu Maldives

Cuando nos llevaron a nuestras habitaciones… Emoción, alegría, subidón… es decir poco. La primera casa de la derecha era la mía y la segunda la de Lorena.

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

Con estas habitaciones y vecinas así que más se puede pedir. Bueno, me falta el vecino más gracioso que teníamos , este pájaro que sale en la foto de arriba.

Lo primero que hicimos  fué ponernos el bañador, descorchar el Champagne e ir andando hasta la isla que teníamos delante de nuestras casas. De camino nos encontramos con Marta, Marisa y Chris. Tuvimos que andar con cuidado porque en la arena había pequeños cangrejos buscando caracolas, haciendo sus agujeros para meterse en la arena o de camino al océano. Parecía un sueño de esos en los que estas tan agusto que no tienes ganas de despertarte por la mañana.

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Club Med Finolhu Maldivas

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

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Restaurant Club Med Finolhu Maldives

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Restaurant Club Med Finolhu Maldives

Nos quedamos en la orilla hasta que vimos el atardecer desde el agua más transparente y azul que jamás había visto.

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Club Med Finolhu Maldives

Después nos arreglamos para la presentación del Instameet. Nos explicaron que Club Med es “The place to be happy” y así pudimos comprobarlo más adelante. Conocimos al resto de nuestros compañeros, a Teresa que venía desde Lisboa, a Tomer y a Kobi que venían de Israel y a Lera de Ucrania. Allí conocimos a Chris encargado de hacer el video, Gabor, Isaure y Claire que es la responsable de este Instameet, a la que todos estaremos eternamente agradecidos. Más tarde nos fuimos a cenar y de ahí fuimos a dormir para recargar las pilas para el día que nos esperaba.

En nuestro segundo día. Nos fuimos a desayunar. No me pude resistir a tomar un desayuno inglés con zumo de Sandía y un Té con leche con unas vistas que jamás te puedes imaginar tener.

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Restaurant Club Med Finolhu Maldives

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Restaurant Club Med Finolhu Maldives

Después nos dimos una vuelta por la isla Marta, Giuanluca y Lorena. Y Gianluca me hizo una foto de la que me enamoré. Si pinchas la puedes ver aquí. Hasta que no me la envió no me quedé tranquila porque me la pienso enmarcar.

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

Pillé por banda a Peppe y le saqué esta imagen de la pasarela que hay en la entrada de Club Med Finolhu.

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Club Med Finolhu Maldives

Nos dirigimos a Club Med Kani, que está muy cerquita en barco y tiene conexiones cada 20 minutos.

Nos encontramos con un lugar que llevaba años guardado en mi carpeta de “Wonderland” en Pinterest. Y no pude resistirme a hacer una foto a Julia, a Marisa y que me hicieran una.

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Club Med Kani Maldives

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Club Med Kani Maldives

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Club Med Kani Maldives

Después de explorar la isla de Club Med Kani nos fuimos a comer. Y volvimos a domir la siesta en la playa. Y a bañarnos. Y así sucesivamente.

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Club Med Kani Maldives

Al volver a Finolhu nos encontramos varios peces manta y pudimos ver a Chris en acción intentando grabarlos y hacerles fotos.

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Club Med Finolhu Maldives

Tuvimos la suerte de poder entrar a una de las habitaciones de lujo del otro lado de la isla. Si las otras habitaciones ya era impresionantes con esta nos quedamos sin palabras.

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

Y después de mucha crema protectora solar, muchas piñas coladas, muchos baños, muchas fotos y muchas emociones nos fuimos a arreglarnos para la cena que era en Club Med Kani.

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

Cuando terminamos la cena nos dirigimos a un espectáculo en el que nos reímos mucho, no solo por el mismo espectáculo, sino por la risa que tiene Ofentse, era contagiosa. Todos los presentes lo pueden corroborar.

Después nos pegamos un bailoteos en el bar. Gianluca nos demostró sus grandes dotes artísticas, a parte de fotográficas, danzando. Peppe nos grabó videos en acción en la pista, que por nuestro bien esperamos que no salgan a la luz. A la vuelta en barco a Finolhu cantamos los italianos y españoles Raffaella Carra hasta hartarnos, cada uno en su idioma respectivo, y después caímos rendidos durmiendo en las habitaciones de ensueño.

En nuestro tercer día tuvimos toda la mañana libre. Nos vino genial para descansar y desayunar tranquilamente.

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Restaurant Club Med Finolhu Maldives

Pero también para hacer snorkel. Unos amigos me dejaron su go pro para poder grabar videos con los peces. Menos mal que estaban Ofentse, Chris y Kobi que son unos expertos para explicarme como funcionaba.

Dejo abajo la típica foto de prueba con la Go pro con caras de empane con Chris y Maryline.

Pero ¡sorpresa! Se me acabó la batería al llegar al barco para lanzarnos. Menos mal que al día siguiente también hicimos snorkel. Estaban todos los peces de Buscando a Nemo o a Dory, que lo mismo da que da lo mismo. En el viaje Madrid-Abu Dhabi me puse la película para empezar a ambientarme. Una pena que me dio no poder grabarlos ese día con lo bonitos que estaban.

Al terminar la actividad nos fuimos a la piscina.

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

Y después decidí, ya que estaba de vacaciones, volver a irme a dormir un rato a mi habitación, la mejor siesta, la siesta del borrego, esa en la que te levantas directamente para comer y como nueva. La siesta de después de comer está demasiado sobrevalorada.

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Restaurant Club Med Finolhu Maldives

Después de comer me fui con Tomer y Kobi a hacer unas fotos hasta que se puso a llover. Kobi hizo una foto que me gustó un montón, se puede ver aquí.  Después cuando me volvía a mi casa, que estaba al lado del restaurante, quedamos Lorena, Teresa y Marta para hacer más fotos y ver los videos que había sacado Lorena con la go pro de los peces que le habían dejado.

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

Como estábamos de vacaciones, volvía a llover, y en vacaciones se puede hacer lo que a una le de la real gana, nos volvimos para estrenar la bañera de nuestras casitas.

Para sacarme la foto con el trípode puesto desde la cama y con el temporizador entrando y saliendo de la bañera varias veces mojando todo… Todo un espectáculo. De hecho se pueden ver en la misma imagen de abajo todo el empastre. Pero cuando creí tener la foto ya me relajé con mi lista de música de Spotify “Relaxing Bath” y Champagne.

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Club Med Finolhu Maldives

Cenamos en Club Med Kani y terminamos la velada con una gran sesión de Karaoke con temazos de Queen, de Madonna, de Amy Winehouse, Lady Gaga y hasta las Spice Girls. Cantar no es que cantáramos muy bien, pero nos reímos lo que no está escrito. De hecho llovió esa noche.

El cuarto día Lorena, Marta y yo decidimos desayunar en mi casita. Winter, que es la mujer que nos atendía nos lo recomendó porque al tener que madrugar era mejor así para salir directamente. En el desayuno nos acompañaron algún que otro pajarito.

Como empezó a llover, la excursión se retrasó y nos quedamos esperando en la piscina de la habitación mientras bailábamos Lorena, Teresa y yo miles de temazos con Champagne y frutas.

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Club Med Finolhu Maldives

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Club Med Finolhu Maldives

Al rato salió el sol con tanto bailoteo que nos pegamos y empezó la excursión después de comer. Nos llevaron a la Isla Thulusdhoo, que es de las pocas en las que viven nativos. Al llegar nos encontramos con las típicas hamacas en las que descansan allí que se cuelgan de los árboles, tal y como la que sale en la foto en que está Chris. Esta isla nos explicaron que la llaman la Isla de la Coca Cola por los problemas que habían con la pronunciación.

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Isla Thulusdhoo, Maldives 

Cuando nos adentramos en la Isla pudimos encontrarnos casas y edificios muy coloridos, gente desplazándose en bicicleta, niños jugando y mucha tranquilidad.

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Isla Thulusdhoo, Maldives 

 

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Isla Thulusdhoo, Maldives 

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Isla Thulusdhoo, Maldives

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Isla Thulusdhoo, Maldives

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Isla Thulusdhoo, Maldives

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Isla Thulusdhoo, Maldives

También nos encontramos con mucha propaganda política, por lo visto durante todo el año  Maldivas está en campaña.

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Isla Thulusdhoo, Maldives

Y entonces pusimos rumbo a la siguiente parada.

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Isla Thulusdhoo, Maldives 

La próxima parada fue una isla pequeña. Una pequeña preciosidad en mitad del océano llena de coral. Desde esta imagen que se subió con Ghost Dron Ehang en Instagram se puede apreciar mejor.

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Maldives

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Maldives

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Maldives

A continuación fuimos a hacer snorkel. Tenía mi go pro cargada, ¡bien!. Pude volver a ver Dorys y Nemos. No tengo mucha arte haciendo fotos con la go pro, pero creo que se pueden apreciar bastante bien los peces.

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Snorkel Maldives

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Snorkel Maldives

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Snorkel Maldives

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Snorkel Maldives

Después de una dura jornada de vacaciones nos volvimos a Finolhu a descansar y cenar. Aunque nunca se está lo suficientemente cansado para sacar fotos.

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Club Med Finolhu Maldives

Era nuestra última noche. Todos estábamos muy tristes pero muy cansados y al final solo nos tomamos unas copas y a dormir.

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Bar Club Med Finolhu

Nuestro quinto día amaneció lloviendo. Desayunamos y volvimos para hacernos las maletas de vuelta. Fuimos a comer y nos quedamos esperando en el bar porque seguía lloviendo. Y llegó la triste despedida. Y muchas promesas de volver a vernos todos que espero que se cumplan.

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Bye bye

Unas semanas después de haber vuelto, lo único que se me ocurre citar es esta frase final de la película de la Playa:

“En cuanto a mí, sigo creyendo en el paraíso. Sin embargo ahora sé que no se trata de ningún lugar concreto. Lo importante no es a donde vas, sino cómo te sientes en el momento en que llegas a formar parte de algo. Y si encuentras ese momento, es para siempre. “

Estuvimos en un paraíso, a muchos de nosotros nos ayudó a desconectar y volver con las pilas más recargadas que nunca a nuestras casas, pero también volvimos con mucha nostalgia por lo bien que estuvimos y porque terminó. Pero a día de hoy, todos hemos descubierto gracias a esta experiencia, como dice Leo Dicaprio, que el paraíso se trata de un momento en el que llegas a formar parte de algo, y sí, ese momento lo tendremos todos para siempre y lo recordaremos con mucha alegría. Eso no quita que si se pudiera crear un bucle temporal yo elegiría estos días.

Para terminar… como soy una adicta  a las listas de Spotify no me he podido resistir a crear una con todas las canciones que oímos, cantamos, bailamos o que simplemente tuve ganas de escuchar mirando el infinito del océano en mi terraza que se llama “Maldives Club Med” y puedes acceder metiéndote aquí.